sábado, 28 de agosto de 2010

Como nos lastimamos los oídos: trauma acústico... y el camino a la sordera

La sabia naturaleza ha dotado al oído humano para soportar ruidos de no más de 90 decibeles; tales como, truenos cuya duración es de apenas unos pocos segundos o una cascada pronunciada es lo más fuerte que podemos escuchar; los demás ruidos de la naturaleza son por lo general suaves. Pero el hombre “moderno” se ha encargado de inventar todo tipo de aparatos y maquinarias, para lo cual deberíamos tener un sistema auditivo de acero.

El propósito de este blog es hacerte llegar la información recabada para que no seas la próxima víctima de la modernización. Lee con suma atención y toma conciencia, de la perdida auditiva NO HAY RETORNO!!.



Trauma acústico: La perdida de audición, irreversible e incurable.
Acúfenos: Sensaciones de silbidos, pitidos, zumbidos y sensación de aturdimiento constante.

Muchos de nosotros, vamos a recitales o a ensayos y salimos con pequeños pitidos constantes. Pasa también cuando vas a ver al DJ de turno o cuando vas a un bar con la Bersuit al taco. Sentimos que tenemos un chiflido pero que luego se va.

Cual es el problema entonces?

Ese trauma acústico que uds sienten es temporal y como a todos nos ha pasado se va con el pasar de las horas. Si nos vamos a dormir, al despertar ya no está. Si fuimos a ver a Yngwie malmsteen con su Strato al palo, a la noche sentimos el pitido y el aturdimiento pero al día siguiente no está y volvemos a ser felices.

Sin embargo:

1 - Aunque no se den cuenta, el exponerse a semejantes ensayos, conciertos, y discotecas sin saber exponen al oído a un daño que puede no tener sintomas. Solo detectable mediante un estudio llamado audiometría, que mide nuestra respuesta en el espectro que van de los 300hz a los 8000hz.

Tengo amigos que han dado clases en el jardín o en colegios una temporada y muestran su hueco en la audiometría, con una pérdida de audición importante. Como nos damos cuenta? Por ejemplo alguien que tiene una severa perdida en los 2000hz (osea los medios, la voz humana..) seguramente en una conversación de más de 10 personas pregunte mucho "qué?" o "como, no entendi?" cosas así. Simplemente esa frecuencia la escucha menos. El quedarse sordo no es perder TODO el umbral de audición, sino frecuencias precisas.

2 - Dado que no tiene síntomas esto, ya que no es doloroso ni nada, es importante entender que cada vez que se expone al oído a semejante castigo (piensen que el tímpano es una membrana cubierta de un poquito de piel estirada, no es de acero) perdemos (para siempre) capacidad auditiva, ya que se van muriendo distintas células encargadas de interpretar cada una de las frecuencias.

Recuerden que Furier dijo que todo sonido complejo es una suma de ondas simples y así funciona nuestro oído: muchos pelitos encargados de interpretar cada uno una parte del espectro diferente. De acuerdo a que células lastimamos, se nos va a afectar el umbral en determinadas frecuencias.

Ahora que pasa.

El oído nos da señales de que ha sido abruptamente lastimado: el
zumbido. El zumbido, llamado Tinnitus o acúfeno, es una instancia que puede tener que ver con el Trauma acústico (aunque puede aparecer por otras causas).
O sea que si uds siguen yendo a lugares donde salen con un pitido, constantemente y no se cuidan, llega el punto que el oído no va a "curarlos" mágicamente al día siguiente. Sino que ese pitido se hace constante y eterno. Muchas veces, no curable ni tratable. El zumbido es una señal de alerta de que estuvimos exponiéndonos donde no debíamos y si no le hacemos caso ese acúfeno se hace constante. Día y noche.

Que quiero decir con esto?.

Que
NO SIRVE, repito: NO SIRVE ponerse algodón en los ensayos y en los conciertos. Es igual de dañino ir a una discoteca, a un bar con música al palo o a ver a Perl Jam, o a recitales techados, o al aire libre o a una fiesta de 15.
Si para hablar con otra persona vos TENES QUE LEVANTAR LA VOZ, quiere decir que podés lastimar al oído, por que la música esta demasiado fuerte.
Hay gente que por sentarse a comer en una fiesta de 15 cerca del parlante, se comió el tinnitus de por vida.

Consulten a su otorrino, háganse su audiometría, y charlen de las maneras de cuidarse. El algodón baja apenas algunos decibeles, y no sirve en absoluto. Existen tapones de silicona y otros medios, pero mejor que se los recomiende el especialista. Por lo pronto les dejo una lista de las peores decisiones que pueden tomar:

- ir a recitales y no cuidarse
- cuidarse con algodón
- usar walkman (es una tortura al oído, constante y perfecta)
- ensayar al palo sin protección
- ir a bailar sin protección
- largo, etc..
- Sentir zumbidos al salir de un ensayo o cosas así y no darle bola

Me ha contado un especialista que es increíble la cantidad de chicos con Tinnitus constantes (de los que no se van) por ser bateristas, rockeros, o simplemente escuchar música al palo en el Boliche o en el mp3. El problema del oído es que no es una quebradura, curable y tratable. Muchas de las cosas del oído no tienen vuelta atrás.

TRAUMA
ACUSTICO


Es una lesión a los mecanismos auditivos en el oído interno, ocasionada por un ruido excesivamente alto.

Hay tres grados de Trauma Acústico.

Primer grado: al comienzo no se tiene ningún trastorno auditivo, se oye bien a palabra hablada. Con el tiempo Se empieza a perder audición para tonos agudos.

Segundo grado: la pérdida de la audición abarca dos octavas más, cayendo en las frecuencias agudas.

Tercer grado: la caída de la curva es acentuada, hay acúfenos (zumbidos) el umbral de audición decrece hasta 60 dB o más y progresa hacia sordera parcial severa.

El trauma acústico se puede clasificar en agudo y crónico según el tiempo de exposición al ruido.

-
TRAUMA AGUDO:

Se caracteriza por la hipoacusia producida por exposición a un ruido intenso de corta duración (trauma acústico agudo). Puede ser uni o bilateral, y si es de gran intensidad, puede llevar a la
rotura de la membrana timpánica

TRAUMA CRONICO:

La exposición a ruido crónico, lleva a un deterioro permanente del umbral auditivo. La hipoacusia así producida es casi siempre simétrica.

Se considera nocivo un ruido continuo de 85 o más dB en una jornada de 8 horas, o bien un ruido intermitente mayor de 135 dB se produce un deterioro permanente del umbral.

·
A 110 decibeles, la exposición regular de más de un
minuto
puede producir pérdida de la audición permanente. La exposición prolongada a cualquier ruido por encima de 90 decibeles puede causar una pérdida gradual de la audición.

Veamos a cuentos decibeles nos exponemos diariamente:

· 20 decibeles: murmullos.

· 40 decibeles: sonido que hace la refrigeradora.

· 60 decibeles: conversación normal.

· 80 decibeles: tráfico en la ciudad.

· 90 decibeles: trenes subterráneos, la máquina de cortar el césped, una motocicleta; una exposición prolongada a cualquier ruido superior a los noventa decibeles puede causar una sordera gradual.

· 100 decibeles: taller de trabajos en madera; se recomienda evitar más de 15 minutos de exposición sin protección.

· 110 decibeles: motosierra; la exposición regular de más de un minuto puede causar una sordera permanente.

· 120 decibeles: moto de nieve.

·
140 decibeles:concierto de música rock, petardos.


Causas, incidencia y factores de riesgo

El trauma acústico es una causa común de la
pérdida de audición sensorial. El daño de los mecanismos auditivos dentro del oído interno puede deberse a una explosión cerca del oído, disparos de armas o exposición prolongada a ruidos altos (como música a alto volumen o maquinaria ruidosa).

Síntomas

  • Pérdida de la audición

    • generalmente parcial y que
      involucra los sonidos de tono alto
    • puede ser progresivamente
      lenta

  • Ruidos y zumbidos en el oído



Signos y exámenes

La pérdida de la audición

Una
audiometría puede determinar el grado de pérdida de la
audición.

Tratamiento

La pérdida de la audición no es curable. El objetivo del tratamiento es proteger el oído de un futuro daño. El uso de una ayuda auditiva puede beneficiar la comunicación de la persona y se pueden aprender destrezas para manejar el problema como la lectura de los labios y los audífonos

Una vez producido el daño no existe tratamiento, por lo que se hace indispensable la prevención.

Complicaciones

Sordera permanente.

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe buscar asistencia médica si los síntomas sugieren un trauma acústico o si en algún momento se presenta
pérdida de la audición o ésta empeora o aparecen zumbidos.

Prevención

Se recomienda el uso de protectores auditivos u orejeras contra el daño causado por equipos ruidosos y ser consciente de los riesgos que implican actividades tales como disparar armas, usar sierras de cadena, conducir motocicletas o conducir vehículos motorizados para la nieve o similares. No es recomendable escuchar música a volumen alto durante períodos prolongados de tiempo.

Los algodones,
NO SIRVEN. Compren protectores especiales. Se venden en farmacias. Aunque el mejor protector será bajar los decibeles de lo que escuchamos (esos discman que se escuchan a metros de distancia!!) y preguntar al otorrinolaringólogo cual es el mas adecuado si están trabajando con mucho ruido alrededor.



Cuida tus oídos


Por Mark Parsons

Parte 1: El Problema
Estoy por revelar mi estupidez al mundo entero, con la esperanza de que ayude a alguien más a evitar los errores que he cometido y los subsecuentes problemas auditivos que he experimentado. Mi situación no es única. En realidad, es demasiado común entre los músicos (especialmente bateristas). La parte interesante es que puedo determinar con precisión el incidente real que llevó a mis oídos al daño auditivo y tinitus (ese mal que padecen 12 millones de norteamericanos). La parte estúpida es que debería haberlo sabido bien. En retrospectiva, cometí varios errores clásicos, los cuales examinaremos en breve.

[N. de T.: se llama “tinitus” o “acúfeno” al zumbido en los oídos característico que se experimenta luego de estar expuesto a altos volúmenes de sonido]

Reunión & zapada
El proverbio “La gota que colmó el vaso” ocurrió el pasado noviembre [N. de T.: de 1997], el día siguiente al “Día de Gracias”. En esa fecha es cuando mi amigo Tim y su mujer Marie tienen su fiesta anual llamada “Reunión & zapada”. La agenda básica: Marie cocinó un enorme banquete italiano para todos sus amigos, después del cual los invitados que eran músicos se trasladaban a la sala de Tim para transpirar algunas de esas calorías extras con una extensa zapada.

A pesar de que Tim es fundamentalmente un guitarrista, su sala de música está repleta de baterías, guitarras, bajos, amplificadores, potencias, etc., todo lo que se necesita para hacer un poco de ruido. El único inconveniente es que no es muy grande (quizás del tamaño de un dormitorio grande) y tiene paredes sin revestimientos ni muebles, y un cielo raso a 2,40 m. Agreguen a esto el hecho de que la batería estaba ubicada en un rincón, y empezaran a tener la idea de que este era potencialmente un lugar de alto volumen de ejecución. Cuando le di al redoblante metálico unos pocos golpes de prueba parecía increíblemente ruidoso, así que le puse un
Zero-ring [N. de T.: un dumper o anillo plástico para sordinar el parche batidor], pero aún así parecía muy ruidoso en aquella habitación. Sin embargo, cuando la banda entera se encendió, fue una historia diferente.

A la mitad de la segunda canción me di cuenta que mi batería (sin microfonear) no estaba manteniendo el nivel de volumen general, así que saqué el
Zero-ring. En la tercer canción ya había cambiado a un par de palillos 2 B [N. de T.: son los más gruesos] y estaba tocando al límite máximo de mi rango dinámico (y soy considerado un baterista “ruidoso”, signifique lo que signifique).

En el fondo de mi mente sabía que debería ponerme tapones protectores en mis oídos o dejar de tocar, pero no lo hice, por varias razones. Primero, aunque siempre llevo tapones protectores en un bolsillo, los había dejado afuera en mi camioneta (¡y hubiera tardado cinco minutos en ir a buscarlos!). Además, a pesar de que era endiabladamente ensordecedor allí adentro, mis oídos no me dolían.

Había estado antes en situaciones que excedían el umbral de dolor, pero esa no era una de ellas. La música se sentía bien y me estaba divirtiendo demasiado como para parar. Más allá de todo esto, yo era el único baterista en la casa en ese momento. Yo sabía que un par de bateristas iban a aparecer más tarde, y me prometí que tan pronto como
uno de ellos llegara cedería la banqueta.

Tocamos probablemente una hora antes de tomar un descanso; para ese momento estaba feliz de parar - me dolía la cabeza y mis oídos tenían ese zumbido aturdidor que aparece después de estar expuesto a un alto volumen por mucho tiempo. Para entonces otro baterista había aparecido, entonces di por terminada la noche. (En retrospectiva, ¡fue afortunado que lo hiciera!).

Cuando me acosté esa noche podía oír mis oídos sonando (particularmente el derecho). La mayoría de ustedes probablemente han experimentado esto después de tocar en un show a mucho volumen o después de asistir a un
ruidoso recital de rock; un zumbido de alta frecuencia que persiste por algunas horas u ocasionalmente hasta el día siguiente. Lo que yo oía era igual a eso, excepto por una cosa: han pasado muchos meses ya y el zumbido no se ha ido, y de acuerdo a mi otorrinolaringólogo, probablemente nunca se vaya. Para empeorar las cosas, ha habido una pequeña pero notable pérdida de altas frecuencias en mi oído derecho.

Errores clásicos
Hay varias ideas falsas acerca del daño auditivo inducido por ruido (neurosensorial), de algunos de los cuales me siento víctima. Veamos cuatro de ellos:

1-“No duele, así que no está dañando mis oídos. No es verdad, aunque la declaración inversa “Me duelen los oídos, así que hay un daño potencial” es cierta.

Por alguna razón, nuestra audición se ajusta a la situación en la que nos encontramos. Encarada con niveles de ruidos altos y permanentes, nuestra audición subsecuentemente los atenuará en un intento por disminuir la molestia. Aunque esto pueda parecer como que nos estamos “acostumbrando” a la situación, en realidad nuestros oídos aún están siendo golpeados. Es solo que nuestro cerebro está pasando menos de esta información en un esfuerzo por evitarnos algo de dolor. Como ejemplo, cuando golpeé por primera vez el redoblante en la sala de Tim, me sobresalté por el volumen, pero en unos minutos estaba tocando felizmente porque mi audición se acomodó al ruido. A causa de esto, es una buena idea quedarse con la
primer impresión si una situación parece peligrosamente ruidosa.

Otra razón por la cual el dolor no es un indicador confiable de niveles de ruido peligrosos, es que los niveles que parecen bastante moderados pueden dañar su audición, dándoles suficiente tiempo de exposición. Péguenle una hojeada al cuadro de tiempo de exposición que está más abajo. Aún 90 dB (cortadora de césped, trafico pesado, etc.) pueden ser perjudiciales para su audición si están expuesto a ello todo el día.

La audición humana es más sensible de lo que mucha gente cree, y por buenas razones. Cuando nuestra audición estaba evolucionando, su función principal era advertirnos del peligro inminente, y la agudeza (sensibilidad) era primordial sobre todo lo demás. Excepto por los ocasionales truenos (o alguna cascada grande), la mayoría de los sonidos de la naturaleza son relativamente suaves, y es importante darse cuenta que nuestros oídos nunca fueron realmente diseñados para luchar con subwoofers de 1000 watts, amplificadores Marshall, y redoblantes píccolos de bronce.

2-Es solo por un rato. Esta es la otra mitad de la ecuación. Péguenle otro vistazo al cuadro. Niveles sonoros de 115 dB (como un recital de rock ruidoso) pueden dañar su audición en tan poco como 15 minutos. (¿Y cuántos de nosotros han ido a un recital que duró tan solo 15 minutos?). Y como veremos, en ciertas circunstancias una batería puede generar ese mismo tipo de niveles.

Además, hay cierto tipo de sonidos (acoples extremos, chispazos por el mal funcionamiento de potencias, fuertes rim-shots [N. de T.: golpe simultáneo de parche y aro, que genera mucho volumen], accidentes en los auriculares, etc.) que pueden dañar sus oídos casi instantáneamente, así que no piensen que solo porque una exposición al ruido es corta es necesariamente segura.

3-“He estado tocando de esta forma por años sin mayores problemas, así que probablemente es segura. ¡No apuesten eso! En realidad, cuanto más tiempo han estado expuestos aún a moderados niveles de ruido, más probable es que eventualmente tengan problemas, a causa de un insidioso hecho: EL DAÑO AUDITIVO RELACIONADO CON EL RUIDO ES ACUMULATIVO. [N. de T.: esto ocurre por el “efecto de fatiga” que experimentan las células ciliadas (las células nerviosas encargadas de decodificar las señales auditivas, que se combinan para formar el nervio auditivo) se van cansando, si se prolonga mucho la exposición al ruido, las células se atrofian y mueren, y al ser células nerviosas no se regeneran, sino que cada vez hay menos].

Mi desventura auditiva del pasado “Día de Gracias” probablemente no habría tenido demasiado impacto en mi audición si no hubiera sido precedida por 25 años de tocar en grupos de rock, junto con exposiciones adicionales a maquinaria pesada, alarmas de bomberos, tráfico, etc. [N. de T: según la Asociación Americana de Tinitus, otras causas del tinitus pueden ser los daños en la cabeza, infecciones o tumores en el oído, problemas cardiovasculares, alergias, tiroides, estrés, y algunos medicamentos]. La mayoría de las pérdidas de audición relacionadas con el ruido [N. de T: a las pérdidas parciales se las llama “hipoacúsia” y a las totales “anacúsia”], ocurren gradualmente, durante años, y pueden seguir inadvertidas hasta que finalmente la víctima (por ejemplo) se da cuanta que tiene problemas para entender a su mujer hablando a través de una mesa en un restaurante repleto. (En realidad, una de las clásicas señales de pérdida de audición neurosensorial es la reducción de la habilidad para comprender voces de tono alto (femeninas) en medioambientes con ruido de fondo alto) [N. de T.: esto ocurre porque las células ciliadas que primero se dañan son las más cercanas al oído externo, y son justamente las encargadas de los sonidos agudos].

Así que si han estado exponiendo sus oídos a volúmenes altos por bastante tiempo sin efectos visibles, deberían considerarte afortunados. Pero no fuercen su suerte, podrían estar entre las últimas de las nueve vidas de sus oídos. En vez de eso, empiecen a tomar precauciones ahora. Cubriremos esto en detalle en la segunda parte de la nota, pero lo antes posible: limiten los niveles de ruido, limiten el tiempo de exposición, y (lo más importante) usen protección para los oídos.

4-
No estamos usando amplificadores y parlantes enormes, así que ¿cuán malo puede ser?. Esto es bastante falso, dando las circunstancias correctas. En mi estudio (una habitación bastante brillante de tamaño moderado) no tengo problemas para hacer que mi batería genere por sí sola niveles de 120 dB. Y aún pequeños amplificadores pueden generar niveles peligrosos estando bastante cerca de ellos. Uno de los niveles más altos que he escuchado en mi vida era de un pequeño amplificador de guitarra. Estábamos de gira y habíamos llegado a un pub, cuyo escenario era más profundo de lo que era de ancho, así que nuestro guitarrista terminó poniendo su amplificador sobre una silla casi directamente detrás de mí. Durante la prueba de sonido el nivel de ese amplificador fue tan alto que experimenté dolor y vértigo (la habitación parecía inclinarse y sentí ganas de vomitar). El guitarrista se negó a reubicar su amplificador hasta que le dije que él sonaría bastante flojo sin un baterista.

Y ustedes, los bateristas de big bands o los percusionistas de orquestas, no se crean que van a zafar tan fácil. Sin un amplificador o parlante a la vista, una sección de vientos puede crear suficiente volumen como para dejar sus oídos sonando. El punto es, el ruido está donde lo encuentren, y altos niveles de ruido de
cualquier fuente (amplificada o acústica) pueden dañar su audición.

Los factores de peligro
Hay seis factores interrelacionados que se combinan para crear situaciones peligrosas. Ellos son:

1-
Intensidad: obviamente, cuanto más fuerte es un ruido, más peligroso es. Pero la mayoría de la gente no sabe exactamente cuán fuerte es un sonido dado. Una forma de saberlo es memorizar algunos valores comunes de un cuadro de exposición al ruido, pero un mejor método es conseguir un medidor de dB y medir tu medioambiente. (Radio Shack vende un medidor decente por u$s 40 en U.S.A.).

Una vez que empezaron a medir, podrían sorprenderse por lo que encuentran. Yo medí una batería (con todas las medidas tomadas cerca de la cabeza del baterista) para determinar aproximadamente el volumen máximo de cada parte, empezando con el bombo en 105 dB. Después estaban los toms en el rango de 110-112 dB, seguidos de la mayoría de los platillos entre 115 y 118 dB. El redoblante, como podrías esperar, generó algunos valores serios, con rim-shots llegando a picos de alrededor de 120 dB. Un par de Hi Hats pesados de 15” podían hacerle la competencia al redoblante cuando se los tocaba fuerte, semi abiertos; pero la cosa más ruidosa que medí fue un par de Hi Hats Paiste 2002 Sound Edge de 14”: cuando se los tocó de una forma muy fuerte y suelta, estos cacharros generaron niveles de hasta 125 dB.

Nota: todas las medidas están en el modo “A-weighted”, el cual es el modo que usa OSHA (Administración de Salud y Seguridad Ocupacional de Estados Unidos) para determinar límites de exposición ocupacional, porque se aproxima a la curva de respuesta en frecuencia del oído humano.

Para poner todo esto en perspectiva, tengan en mente que el nivel máximo absoluto que OSHA permitiría sin protección auditiva es de 115 dB, y esta exposición debe ser de menos de 15 minutos por día para evitar pérdida de audición. Bastante grave, ¿no?.

2-
Frecuencia: Todos los sonidos no son iguales. A cualquier volumen dado, los sonidos de alta frecuencia son más perjudiciales para los oídos que los sonidos que contienen bajas frecuencias (que es por lo que los Hi hats, las Chinas y los redoblantes agudos son particularmente peligrosos). Afortunadamente, la mayoría de las protecciones auditivas reducen las altas frecuencias más que las demás.

3-
Medioambiente: El espacio acústico en el cual está ubicada la batería hace una gran diferencia en la cantidad total de sonido que bombardea los oídos, debido al hecho de que la salida sonora total de una batería (o de cualquier otra fuente sonora) es la suma del sonido directo y el sonido reflejado.

Los espacios pequeños y reflectantes pueden elevar los sonidos moderadamente fuertes hasta niveles peligrosamente altos. Por ejemplo, desde una distancia de 3 metros en un medioambiente no reflectante (tal como al aire libre), los rim-shots de un redoblante generaron solo 100 dB. En un medioambiente altamente reflectante (habitación redonda / paredes vacías / piso duro) el mismo tambor generó 114 dB a la misma distancia.

Todo esto explica por qué los niveles que podrían no molestarnos sobre el escenario de un amplio pub, pueden ser totalmente insoportables en una pieza.

4-
Tiempo: Cuanto más tiempo están expuesto a un nivel de ruido alto, más daño pueden recibir sus oídos. Eso parece suficientemente directo, pero hay un par de cosas para considerar:

La primera es que los tiempos de exposición “seguros” se acortan a la mitad cada vez que el nivel de ruido se incrementa 5 dB (como se puede apreciar en el cuadro superior) [N. de T.: en Argentina estos tiempos se acortan a la mitad cada vez que el nivel sube 3 dB]. Esto significa que si el límite para 105 dB es de una hora, se acorta a treinta minutos a 110 dB (y yo no conozco a nadie que pueda decir con seguridad la diferencia entre 105 y 110 dB sin un medidor).

La segunda cosa para recordar es que esos límites de exposición son
totales diarios, teniendo en cuenta la exposición acumulada sobre un período de 24 horas. Una vez que escucharon música (por ejemplo) a 105 dB por una hora a la mañana, no pueden ir más tarde a la tarde y hacer algo más a 100 dB por dos horas; están hechos por ese día. [N. del T.: sin embargo, el House Ear Institute del Dr. John House afirma que una pausa de 5 a 15 minutos puede establecer una diferencia, permitiendo prolongar el tiempo de exposición total diario; además como la gente normalmente no concurre a recitales u otros lugares extremadamente ruidosos todas las semanas, no se producen daños graves]. Técnicamente, cualquier cosa por arriba de 85 dB es potencialmente perjudicial y se vuelve parte del límite de exposición diario.

[N. de T.: el nivel ideal para escuchar música es de 85 dB, ya que se aprecian todos los matices y sutilezas]

5-
Proximidad: Cuanto más cerca esté el ruido, más perjudicial será. Estudios recientes han indicado un incremento en pérdidas auditivas en adolescentes, y mucha de ella es atribuida al uso de walk-mans con auriculares [N. de T.: especialmente aquellos que se meten dentro del conducto auditivo]. Mientras que un par de auriculares pueden parecer bastante inocuos comparados con un subwoofer enorme, pueden generar algunos niveles muy altos porque están muy cerca de los oídos. Como ejemplo, yo registré niveles de 110-120 dB en un par de AKG K-240 (auriculares estándar de estudio) cuando los medí dentro del audífono, donde reside normalmente el oído.

Como testimonio adicional sobre el daño de los auriculares, Peter Erskine (baterista de sesión) ha atribuido algo de sus problemas auditivos a una simple sobre-exposición masiva, que recibió cuando un ingeniero de grabación envió erróneamente una señal increíblemente alta a sus auriculares, durante una sesión de grabación. Cuando, durante una entrevista, le preguntaron a Pete Townshend (The Who) acerca de las causas de su famosa sordera y acúfenos, simplemente respondió
-“¡Auriculares, auriculares, auriculares!”.

Los bateristas típicamente ponen al rojo sus auriculares en el estudio, en un esfuerzo por oírse a ellos mismos sobre su batería, pero como veremos en la próxima entrega de esta serie, hay auriculares aislados que atenúan grandemente los sonidos externos, permitiéndoles poner el volumen de los auriculares a un nivel sano.

6-
La historia personal de exposición: Como ya se dijo, la exposición (y subsecuentemente el daño auditivo) se acumula a lo largo de la vida, y si ya han estado expuestos a música a alto nivel por años, la guía estándar de OSHA puede no ser necesariamente segura para ustedes. Como para mí; ahora tengo un set entero de guías nuevas: cuando las cosas se ponen del todo ruidosas (más o menos por arriba de 90 dB) uso protección auditiva de una forma u otra (dependiendo de la situación)... lo cual es nuestro tema para la segunda parte.

Parte 2: La Solución
En la primera parte de la nota cubrimos las causas y consecuencias del daño auditivo inducido por ruido. Ahora nos vamos a trasladar hacia las implicaciones prácticas de este mal tan serio y tan común (especialmente entre los bateristas). Y discutiremos algunas formas reales de evitarlo.

Factores de perjuicio
Antes de que consideremos el uso forzoso de protección auditiva, hay algunas cuestiones a las que deberíamos mirar. Dependiendo del estilo de música que toquen, la atención a esos puntos puede hacer que la protección auditiva sea casi innecesaria. Los factores que contribuyen a crear situaciones peligrosas son la intensidad, la frecuencia, el medioambiente, el tiempo de exposición, y la proximidad (junto con la previa historia de exposición sonora). La mayoría de ellos pueden ser reducidos de una u otra forma, como se comenta a continuación:

Intensidad: No les voy a decir que toquen la batería más suave sobre el escenario (asumiendo que tocan al nivel que lo hacen por razones musicales). Pero consideren esto: algún porcentaje del tiempo que pasan detrás de su batería lo usan para practicar solos, y este es un lugar donde realmente pueden hacer algunas mejoras. Pueden, por supuesto, simplemente practicar más suave, pero aparte de eso hay varios dispositivos disponibles para reducir el nivel sonoro que genera la batería. Hay varios dispositivos, desde los Zero-rings hasta “silenciadores” de goma o goma-espuma, los cuales silencian drásticamente la batería y los platillos. Sí, estos últimos productos cambian el feel [N. de T.: respuesta, sentimiento] de la batería, pero por lo menos les permiten hacer trabajos que no sean de precisión (como ejercicios de precalentamiento o resistencia) sin dañar sus oídos. Para ejercicios de tambor estuve usando últimamente el Drum Mute de Quiet Tone, el cual permite tener el feel y la articulación de un redoblante real a un volumen reducido.

Durante los ensayos pueden experimentar viendo cuánto pueden bajar el volumen de la banda entera y todavía tener un ensayo efectivo (usualmente se bajan los volúmenes de los amplificadores y después se hace encajar el resto de las cosas). Si están tocando en recitales donde no amplifican la batería, tendrán que tocar a cualquier volumen que encaje con el resto de los instrumentos y el lugar (y el estilo de música). Pero si la banda está usando un sistema de refuerzo de sonido, entonces el volumen sobre el escenario es suficiente para ustedes y su banda; pueden tocar tan despacio como quieran (dentro de lo razonable) y aún tener un gran sonido en el lugar, gracias a los amplificadores. Y vigilen sus monitores; pueden ser la causa de la mayoría del volumen que llega hasta los oídos de los músicos, más que cualquier otra cosa sobre el escenario. En los recitales se ecualizan los monitores para que tengan gran ganancia (nivel) entre 1,5 y 5 KHz, para que el sonido corte a través del retumbar de la acústica del lugar y el murmullo de la gente. Esto provoca que el rango de audición de los músicos se centre en 3,5 KHz aproximadamente, perdiendo escucha de altas frecuencias (a partir de 7 KHz), con lo cual demandan más nivel en los monitores y agravan el problema; además siempre resulta más dañado un oído que el otro.

Frecuencia: No hay demasiado que puedan hacer sobre el contenido de frecuencia de su música, excepto recordar que las altas frecuencias son direccionales por naturaleza, así que si pueden mantener su cabeza alejada de la línea de acción de cosas como los tweeters de los amplificadores de potencia, amplificadores de guitarra, secciones de vientos, etc. (¡y traten de no ecualizar sus monitores tan brillantes como para arrancarles la cara!) podrán salvar algo de vida útil de sus oídos.

Medioambiente: Una sala de ensayo acustizada será mucho menos abusiva para la audición que una habitación brillante y reflectora. Alfombras, cortinas, cobertores de paredes, paneles acústicos, muebles forrados, y techos altos ayudarán a la causa. Como mencionamos en la primer parte de la nota, la diferencia entre un medioambiente reflectante y otro no reflectante puede ser de varios decibeles.

Tiempo de exposición: Como con el volumen, no voy a sugerirles que limiten su tiempo de práctica o ensayo actual, pero tengan el hábito de reducir el tiempo de exposición a ruidos innecesarios. Digamos que su banda está haciendo una grabación y es hora de que el guitarrista sobre-grabe algunos solos de alto volumen en unos temas. En vez de quedarse dentro de la sala junto a él haciendo nada, éste sería el momento perfecto para buscar un lugar tranquilo y tomar un descanso.

También pueden aplicar esto a las áreas no musicales de sus vidas. Si les dan la opción de pasar el tiempo en un área ruidosa y otra tranquila, deberían tener el hábito de elegir la más tranquila, ya sea en un aeropuerto o en un taller mecánico esperando su auto.

Proximidad: Tengan cuidado con las fuentes sonoras cercanas. Ya hablamos de auriculares y monitores de piso, pero no se olviden de cosas como los monitores de campo cercano de los estudios y los estéreos de los autos. Es fácil abusar de ellos porque “no son realmente ruidosos”. Puede ser que no en términos de mover volúmenes masivos de aire, pero no les gana nadie en generar niveles perjudiciales para sus tímpanos. Aléjense de ellos o bájenles el volumen, o ambas cosas si es posible.

Señales de advertencia
Si aplican todas las precauciones anteriores, ¿cómo pueden saber si las cosas son todavía demasiado ruidosas?. Los otorrinolaringólogos recomiendan cuatro métodos prácticos (además de tomar mediciones de niveles sonoros reales) para ayudar a determinar si una situación es peligrosa. Dos de ellos pueden ser usados durante la exposición al ruido, y los otros dos son para después del hecho, para determinar si
ya estuvieron expuestos a niveles perjudiciales. (Háganme caso, ¡antes es mejor que después!).

1- Como regla general, si tienen que gritar para hacerse oír sobre el ruido de fondo, están en una situación potencialmente peligrosa.

2- Si el sonido les hace doler los oídos, es perjudicial. En la primer parte de la nota mencionamos que no todos los niveles de ruido perjudiciales son inductores de dolor, pero deberían tener cuidado porque el umbral de dolor de cada uno no es el mismo y porque un umbral de dolor individual puede ser reducido después de sufrir daños auditivos. (Yo perdí aproximadamente 20 dB de límite dinámico máximo luego de mi última sobre-exposición; las cosas que no solían molestarme, ahora se sienten como una espina clavada en mi tímpano).

3- Si sus oídos quedan sonando después de una situación ruidosa, definitivamente estuvieron sobre-expuestos. El zumbido
usualmente se va, pero demasiados incidentes de este tipo pueden llevar a un acúfeno permanente y pérdida de audición.

4- Si experimentan pérdidas de audición temporarias después de exponerse a fuertes ruidos, le hicieron algún daño a sus oídos. Esto, también usualmente, se va después de un tiempo (desde un par de horas hasta unos pocos días) pero, como el zumbido, debería ser tomado como una advertencia
muy seria.

[N. de T.: sería adecuado que todos los músicos visitaran a su otorrinolaringólogo una vez al año, para hacerse un chequeo general y una audiometría, a fin de ver si las cosas marchan bien o si hay algún trastorno auditivo, y así poder tomar medidas. El examen dura muy poco tiempo, y todas las obras sociales lo cubren].

Protectores auditivos que he conocido

OK, hora de la medicina. Voy a dividir los protectores auditivos en dos grupos, basados en sus cualidades sonoras. Los del primer grupo están principalmente diseñados para uso industrial y deportivo, y reducen la mayor cantidad posible de ruido sin preocuparse por la respuesta en frecuencia del sonido que entra. La segunda categoría contiene a los protectores que, mientras que reducen el sonido en un grado significante (y en ciertos casos, variable), también hacen un intento por mantener una respuesta en frecuencia lineal, lo cual hace que las cosas suenen naturales. Esos dispositivos están diseñados para músicos y público en general.

Por favor, fíjense que a pesar de que voy a explicar los protectores que probé personalmente, hay muchos otros disponibles que deberían dar resultados similares dentro de un tipo dado, especialmente dentro de la primer categoría. (La mayoría de las sordinas pasivas son parecidas, como lo son la mayoría de los tapones de goma-espuma. Es cuando se meten entre los protectores auditivos de los “músicos” que empiezan a haber grandes diferencias). Empecemos con la categoría de los industriales / deportivos.

Protectores auditivos tipo cobertores:

Se venden como “protectores auditivos para tiradores”, y se consiguen en cualquier negocio de artículos de caza y pesca o armería, por entre u$s 15 y u$s 50. [N. de T.: también se pueden encontrar protectores parecidos, de tipo industrial, en las casas de seguridad industrial o en ferreterías industriales, por $8 los más económicos]. He usado media docena de modelos a lo largo de los años, y son bastante parecidos desde el punto de vista sonoro, siendo la comodidad la principal diferencia, (así que prueben antes de comprarlos). Varios modelos te permiten posicionar la banda plástica que une los auriculares atrás de la cabeza en vez de arriba, y hay otros en que esta banda se pliega para facilitar el transporte. La mayoría de los protectores auditivos de este tipo tienen un Noise Reduction Rating (NNR) [N. de T.: Proporción de Reducción de Ruido] de entre 20 y 30 dB, lo cual es más que apropiado para nuestro uso.

Actualmente estoy usando un par de
protectores para tiradores Norton bastante comunes, con los cuales estoy feliz. Para mí, las aplicaciones en donde los protectores para tiradores brillan son las prácticas solitarias; podes tocar tan fuerte como quieras, y tu batería todavía se siente como una batería. (Y para decir la verdad, ahora me gusta como suenan las baterías a través de un par de protectores tipo cobertores; los medios y los agudos están más atenuados que los graves, así que la batería termina con un “sonido de estudio”, cálido y suave, que es agradable de escuchar).

No me gustan los protectores auditivos tipo cobertores para los ensayos. Me hacen sentir demasiado aislado y me cuesta escuchar lo que los otros músicos están haciendo. Esto se siente el doble durante los shows, y algunos podrían sentir que los auriculares son molestos sobre un escenario.

Hay un tipo especializado de protectores que deberíamos mencionar acá, los “auriculares aislados”. Son básicamente unos protectores para tiradores con auriculares dentro de la cápsula donde se aloja la oreja, y pueden ser un beneficio enorme para los bateristas. Podes conectarlos a un walk-man o un equipo de audio, y tocar sobre un CD o cassette, o sobre un metrónomo externo, sin tener que subir el volumen de los auriculares hasta niveles peligrosos, en un esfuerzo por oírlos sobre tu batería. El único modelo con el que tuve una experiencia real es el
DrumPhone de G.K. Proveen excelente aislación y una calidad sonora decente (pero no espectacular). G.K. y otras compañías hacen modelos con parlantes de mayor calidad, pero tenés que pagar un precio más alto por ellos. Yo compré cuatro pares de los DrumPhones para mi estudio por un total de u$s150 (lo que tendrías que pagar por un solo par de auriculares de alta calidad). Los músicos los usan mientras graban bases (por ejemplo, cada vez que hay baterías en vivo sonando), y trabajan tan bien que mi banda ahora ensaya con ellos. ¡Nunca más habrá oídos sangrantes después de los ensayos!. ¡Qué bueno!.

Tapones para los oídos:

La historia con los tapones es que tienen muchas de las mismas características que los protectores auditivos tipo cobertores, pero los podes llevar en el bolsillo y son casi invisibles cuando te los pones (además son mucho más económicos). En cuanto a sonido, no son tan cálidos como los protectores pero la diferencia no es muy grande.

Los tapones para los oídos están disponibles en varios materiales, como silicona, algodón impregnado en cera, o goma-espuma. Para mi presupuesto, los tapones de goma-espuma son los mejores. Son reusables y baratos, y proveen un ajuste confortable y positivo en cualquier oreja, asumiendo que se colocan correctamente. Vienen en dos formas básicas: cilíndricos y cónicos; como ejemplos están los E.A.R.
Classic (NNR 29 dB) [N. de T: son cilíndricos y con cordón, en Argentina se los consigue en casas de seguridad industrial por $0,80, al igual que los Bilsom sin cordón] y los Pura-Fit 6800 (NNR 31 dB). Tengo una preferencia por los cónicos, porque bloquean más sonido y son un poco más cómodos para uso prolongado. Se los consigue en cualquier lado por unas pocas monedas, y duran un buen tiempo si se los lava de vez en cuando.

Como con los protectores, no me gusta tocar en los shows con tapones para los oídos (a menos que el escenario sea
extremadamente ruidoso), pero para algunas personas son la respuesta adecuada para preservar su audición; Gregg Bissonette (baterista de sesión) me dijo que él usa tapones de goma-espuma cada vez que toca, aún en el estudio, (solo se los pone y sube el volumen de los auriculares). Antes de que yo adoptara mi protección auditiva actual (iso-phones o tapones Westone – enseguida les cuento qué son), solía ensayar con tapones de goma-espuma poniéndomelos por la mitad, así que tenía unos 10 dB de reducción (no es muy científico, pero es mejor que nada). Probablemente lo mejor de los tapones de goma-espuma es que son tan chicos, livianos y baratos, que podes llevar siempre un par con vos. (No sé cuántas veces salvé mi audición por llevar mis tapones de goma-espuma a un recital de 120 dB). Compra un par y mantenelos en tu bolsillo. Ahora, vayamos a los modelos con respuesta en frecuencia más lineal.

Tapones para los oídos para músicos:

Vienen en dos estilos básicos. Los E.A.R. Hi-Fi son un buen ejemplo del primer tipo. Son de siliconas del tipo “una medida le encaja a todos”, con bordes circulares de diámetros decrecientes diseñados para caber en canales auditivos de varias medidas. Tienen una respuesta bastante plana; suenan más naturales que los protectores tipo cobertores y los tapones de goma-espuma, y con un NRR de 12 dB, proveen una protección adecuada para la mayoría de los casos, sin embargo no tanta como para poder ensayar o tocar en vivo con ellos. Se venden por u$s16 y vienen con instrucciones detalladas de uso, mantenimiento y limpieza. Para mí, la mayor desventaja que tienen es que son un tanto incómodos, pero a vos te pueden encajar muy bien. [N. de T: otra desventaja es que al tener varios bordes, pueden raspar el canal auditivo y lastimarlo. En Argentina se consiguen tapones similares, como los Audisyl de silicona por $1; evidentemente de inferior calidad que los E.A.R. Hi Fi].

El otro tipo de tapones no va
dentro del canal auditivo. Fabricados por International Aquatic Trades, Inc. bajo el nombre de Doc’s Pro Plugs, estos tapones de silicona transparentes se encajan en el pabellón de la oreja del usuario. A causa de esto, el ajuste debe ser muy preciso, que es por lo cual los Pro Plugs vienen en ocho tamaños diferentes. Para facilitar el ajuste apropiado, la compañía hace una plantilla impresa en plástico transparente, la cual sostenes sobre tu oreja para determinar el tamaño adecuado. No es un sistema perfecto (algunas orejas, como las mías, caen entre dos medidas) pero es lo mejor que podes esperar sin tener que ir a un costoso encaje a medida. Al ser un sistema “ventilado”, los Pro Plugs proveen una reducción moderada y una respuesta natural sin la molestia de los tapones embutidos. Y por u$s8 el par, no van a dañar tu presupuesto.

Protecciones auditivas hechas a la medida:

Si eres músico y eres serio sobre proteger tu audición, esta es la respuesta “A”. Estoy acostumbrado al sistema Westone/ER Ear Gear, así que voy a dirigir mis comentarios a ellos, pero deben haber productos similares de otros fabricantes.

Para encargar un par de auriculares a medida, la primer cosa que necesitas hacer es contactarte con un otorrinolaringólogo que sea distribuidor de esos productos. El fabricante te puede dar una lista de médicos que manejen sus productos. (Es bueno averiguar entre varios especialistas; uno me quiso cobrar u$s120 para acomodarme un par de tapones Westone
ER-15, mientras que otro solo me cobró u$s70).

En tu primer entrevista el médico discutirá tus necesidades, después tomará una impresión de tus oídos mezclando un plástico de endurecido rápido e inyectándolo en tu canal auditivo, donde se solidifica en unos minutos. Esas impresiones se mandan a Westone (un distribuidor mayorista de protectores auditivos), quien hace tus tapones para los oídos. Después de un par de semanas éstos estarán listos, y vos volverás a ver a tu otorrinolaringólogo para un ajuste final para asegurar un buen agarre y comodidad.

Hay dos modelos de
Ear Gear para músicos, el ER-15 y el ER-25. El número indica la cantidad de dB de reducción de cada modelo, y depende de cuál de los dos filtros disponibles se inserte en el tapón. Yo terminé con un par de tapones ER-15 y un par de filtros extra ER-25 (me costaron u$s35 más, pero valen la pena), así que tengo ambas atenuaciones disponibles para intercambiar dependiendo de la situación.

En el uso actual que les doy, los
Ear Gear son todo lo que podría haber pedido. Lo primero que hice cuando los tuve fue ponérmelos y tocar mi batería, la que terminó sonando exactamente como mi batería, ¡pero a menos volumen!.

Los
ER-15 ofrecen la protección auditiva con el sonido más natural que probé alguna vez, y cuando pongo los filtros de 25 dB (con un sonido con un poco menos de agudos), todavía suenan muy superiores a cualquier otra cosa con esa atenuación. Los filtros de 15 dB parecen tener la atenuación adecuada para la mayoría de los ensayos y shows (aunque los metaleros quizás prefieran tocar con los filtros de 25 dB), y los tapones son cómodos para uso prolongado.

Desde el punto de vista de un oyente, los
Ear Gear tuvieron un excelente desempeño durante algunos de los shows en vivo presentados en la exposición NAMM (Asociación Nacional de Comerciantes Musicales) de este año. Primero, un amigo y yo fuimos a ver a John Entwistle y su banda en un salón (aunque el enorme equipo de amplificación parecía el de un teatro). Nos las arreglamos para conseguir asientos en el centro y justo enfrente del escenario, a 5 metros de él. Yo me puse los tapones apenas empezaron a tocar (esos tipos eran seriamente ruidosos). Con los filtros de 15 dB las cosas todavía parecían demasiado ruidosas, así que cambié a los filtros de 25 dB (con la práctica podes cambiar los filtros sin sacarte los tapones de los oídos), y todo sonó perfecto, muy claro y musical. Después del show le comenté a mi amigo (quien había presenciado el show sin tapones) algo sobre las voces. Me miró pasmado y básicamente me dijo: “¿Qué voces?”.

La noche siguiente vimos a Herbie Hancock con un cuarteto. Aunque era un recital acústico, estaban en un local mucho más grande y estaban sonando a través de un gran sistema de amplificación. Otra vez estábamos enfrente pero un poco más hacia un costado, justo enfrente de un parlante de sonido. Después de la primer canción me puse los tapones (con los filtros de 15 dB) y me los dejé durante todo el recital. La música sonó grandiosa, y para decirles la verdad, después de un par de minutos me olvidé que estaba usando protección auditiva.

Conclusión
He aprendido dos cosas durante mi pequeña odisea auditiva (¡que espero que puedan aprender de mí y no por experiencia propia!).

Nuestros oídos no son a prueba de balas.

Si la mayoría de ustedes sigue el mismo camino que yo recorrí, estarán encarando problemas auditivos en el futuro.

La pérdida auditiva inducida por ruido es evitable.

Con todos los nuevos tipos de protección auditiva disponibles diseñada para bateristas, todos deberíamos tomar ventaja de ellos y preservar nuestra audición para poder disfrutar de una extensa carrera musical. Esto es especialmente importante si ya experimentaron exposiciones importantes y/o daño auditivo. Exceptuando las situaciones de volumen moderado en habitaciones acústicamente “lindas”, es muy difícil que vuelva a tocar sin algún tipo de protección auditiva. Soportando los inconvenientes menores, es un pequeño precio el que tengo que pagar para mantener mi audición intacta.

Fuente: Notas publicadas en la revista Modern Drummer de noviembre y diciembre de 1997.

Traducción, redacción y notas: Heimdal - Leandro Kelm





"Ese zumbido después del baile..."
http://www.eie.fceia.unr.edu.ar/~acu...io/acufeno.htm

Las preguntas más frecuentes acerca de los acúfenos
http://www.sitiodesordos.com.ar/acufenos.htm

HIPERACUSIA, Revisión
"http://www.compumedicina.com/orl/orl_010902.htm">"http://www.compumedicina.com/orl/orl_010902.htm"

http://www.compumedicina.com/orl/orl_300701.htm

Los músicos de rock y jazz padecen en un 74% problemas auditivos inducidos por su actividad profesional
http://www.auditio.com/docs/noticias...hp?noticia=138


http://www.otorrinoweb.com

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/

http://www.mtas.es/insht/ntp/ntp_136.htm

http://www.encolombia.com/medicina/otorrino/otorrino30302-haciaunarevision2.htm





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